29.9.07

viajero...

Mis viajes son viajes a lugares desconocidos. Mis viajes no son viajes que me lleven a puerto seguro. Casi como todo viaje, mi viajar es siempre un divagar, es un salto perfecto al abismo. Un salto tras el cual no se sabe qué esperar. Así me gusta viajar a mí. Sin destino que encontrar. Más bien, con destinos por buscar. Mis viajes son certeros golpes al corazón, son una sintonía de notas andariegas que andan con ton y son. El sentido de mis viajes, se da al viajar y mi planificación no deja de ser sólo eso, un plan. Cómo se puede viajar sabiendo qué esperar. Ese no es un verdadero viaje para mí. Es un viaje que llega sin llegar, un viaje que transita sin tránsito. Porque cuando se viaja así, ya se llega antes de partir. Prefiero los viajes vagabundos, inasequibles, difíciles de atrapar. Caminatas que se escapan, recorridas que descubren, trotes al horizonte infinito. Viajero de la vida, del mundo atraído por el mundo, del mundo abrazado por la plétora, por la cosmogonía, por la miríada de cosas distintas, por la diversidad más múltiple fugitiva de la mano del dios y de mí mismo.