25.10.07

caja oscura (hasta que toquemos la luz)

(por ahora no pidan otra cosa,
no puede salir otra cosa de esta caja)

...................................................................................La vida así se ha vuelto una caja oscura. No podemos ver y nadie puede vernos aquí adentro. Puede que te sientan, pero de seguro nadie te ve. No te ven como a quien es verdaderamente percibido, como de quien se sabe, se reconoce y se valora que está. Todo indica que si nos fuéramos, nadie daría en lamentarlo o siquiera llegar a notarlo. Surge preguntarse: ¿tan indiferente es todo? ¿Vale preguntarse por ello sin que exista un destinatario cierto? Esta vida a tientas ya no pareciera una real experiencia, porque si no puede ser transmitida qué puede quedar de esa experiencia. Si nada se comparte, qué es entonces lo que se vive. La conciencia actual no llega a estos terrenos, se conforma con zonas más transitables. Antes eramos actores sin teatro, hoy que tenemos las salas, qué haremos para conseguir público. Y si sólo hablara de teatro, y no de la caja oscura en que residen nuestras vidas. Pero claro, vos no podés verme, no entendés nada de lo que digo. Y si la soledad fuera solamente estar sin gente, estaría más tranquilo, mucho pero mucho más tranquilo...............................................................
(ya llegará el optimismo a nuestra época,
cuando esta etapa necia de cajas oscuras haya terminado...
y ya se siente, ya se huele amigos...)

6.10.07

reconstrucción solitaria

Tontamente creíamos, creemos que no podemos sentir sensación peor. Pero, qué terrible, siempre hay una peor. Ni la costumbre nos ayuda. Y nos duele el alma y la sorpresa. Cómo explicarlo: haber pasado por alto las señales de rojo. Existe una soledad más grande que la anterior. Pensaba que no volvería a pasar por algo semejante. Pensaba, sólo eso. La siguiente angustia exigió mayor esfuerzo para sobreponerse. Todo pierde sentido entonces. Y resuena en los rincones interiores un cruento para qué. Proferías entonces palabras en tu mente que sirvieran de bálsamo. Yo dije una y otra vez que no. No me salía otra cosa. Escondías la certeza que habías obtenido al derramar la copa de vino. No hay una tristeza peor pensamos; qué tontos. Creíamos, creemos, pero la vida nos hace pequeños, ínfimos otra vez. Puede ser peor. Peor como el silencio lleno de palabras. Ni la repetición nos auxilia. El valor sólo se demuestra en momentos así, momentos en los que perder el cuerpo, perder la memoria, perder el cielo, es tan cierto como tener que reconstruirse. A pesar de todo.

29.9.07

viajero...

Mis viajes son viajes a lugares desconocidos. Mis viajes no son viajes que me lleven a puerto seguro. Casi como todo viaje, mi viajar es siempre un divagar, es un salto perfecto al abismo. Un salto tras el cual no se sabe qué esperar. Así me gusta viajar a mí. Sin destino que encontrar. Más bien, con destinos por buscar. Mis viajes son certeros golpes al corazón, son una sintonía de notas andariegas que andan con ton y son. El sentido de mis viajes, se da al viajar y mi planificación no deja de ser sólo eso, un plan. Cómo se puede viajar sabiendo qué esperar. Ese no es un verdadero viaje para mí. Es un viaje que llega sin llegar, un viaje que transita sin tránsito. Porque cuando se viaja así, ya se llega antes de partir. Prefiero los viajes vagabundos, inasequibles, difíciles de atrapar. Caminatas que se escapan, recorridas que descubren, trotes al horizonte infinito. Viajero de la vida, del mundo atraído por el mundo, del mundo abrazado por la plétora, por la cosmogonía, por la miríada de cosas distintas, por la diversidad más múltiple fugitiva de la mano del dios y de mí mismo.

29.7.07

destrucciones

Todo eso que no se dijo duele. Todo aquello que se olvidó duele. Duele este aburrimiento, y este antiguo estupor que susurra al oído tartamudeando una carcajada "qué solo estás". Todo eso que no se dijo a tiempo duele. Todo aquello dejado de lado ahora duele. Duele este espanto que cuelga en la pared en forma de cuadro, este infortunio cristalizado en ojeras inamovibles que expresan "que tonto sos". Todo eso que se cree duele. Todo aquello que se deja creer duele también. Duele, porque en el fondo, nunca queremos saber que estamos equivocados, lastimosamente equivocados. Duele esta ilusión de aire caliente, vapor que termina siendo moho en la pared y te dice "no tenés solución". Y quizás sí, quizás tenga solución mi dolor, pero si me lo han repetido tanto que me he acostumbrado tanto que no sé si sea tan malo doler, perder, putrefacto observando y destruyendo los ojos con la pared y declarándome derrotado por haber herido mi ser la conciencia que me dice "ya no soy mío, no soy de nadie, no tengo perdón ni en esta ni en otra vida".

16.6.07

elegir, la peor hipocresía

"Nunca lo hice ni volveré a hacer", la risa se mofa de la hipocresía. Avinagrados y pasados de formol remarcan, señalan, ponen el dedo sobre quienes no siguen los parámetros, pero con brutal cinismo son indulgentes consigo mismos. Adefecio engreído. Se piensa, se mira, se pinta tan limpio que cree tener la suficiente autoridad moral para ensuciar sin titubeos a quien está fuera del supuesto camino y modo correcto. Almas pobres, el remedio que no encuentran a su confundida existencia lo buscan acechando el exterior con consignas de miedo. El mundo está determinado por la mentira, y existe un gigante grupo de personas impulsando y luchando por incluirnos en ella. La ceguera es tentadora, viene en miríadas de pequeños e inútiles productos marketineros. Pero nosotros no, nosotros nunca. Decimos una cosa, decimos otra, defendemos excelsos ideales que al rato no dudamos en pisotear. No es simple contradictoriedad humana, paranoia provocada tal vez, la misma dignidad puesta hasta el límite seguro que sí. Estas son nuestras elecciones: aceptar, morir aceptando, estar muerto sin la ilusión de poder hacer algo más que sobrevivir, sin la esperanza de ser mejor que comprador, consumidor, usuario, elector...

3.6.07

concentración

A este momento quizás sólo deba dejarlo pasar.
Cuando me olvido de olvidarme, me concentro en ser que, a esta altura, tiene sentido si es hacer. Planeo y planifico, sueño y solidifico. Qué son dos hermosas horas de nada. Satisfacen, pero no producen. Sentado en un sofa mirándome la punta de la nariz, preguntándome si los jueves alquilan camas de media plaza en Villa Cariño ¿qué se supone que estoy generando? Producir: transformar la realidad. No todo es satisfacción de necesidades. Proyecto y programo acciones. Me satisface el recorrido, no simplemente el resultado. Indirectamente, ella me habla de cosas que ni siquiera me había imaginado, como es obvio, suponiendo que yo ya las venía imaginando. Una estupidez. Presuponer las cosas que otro piensa en base a conjeturas ajenas, ese no es mi leit motiv. No tengo pensamientos impropios para compartir. Los dejo pasar. Hablo, pienso, sueño con acciones, disfruto de su realización en el mientras tanto y más allá de su final, porque cuando este llega ya estoy empezando a vivir la próxima. La vida se mueve, me mueve. Y sin embargo, a la vez, me concentro, descentrado, pero firme en la idea. Me equivoco, pero con conciencia de haberlo hecho. Entiendo, sin tratar de entender demasiado.
Por eso, quizás sólo deba dejar pasar este momento de asco e incomprensión. Vienen muchas más hermosas horas de nada por vivir. Allí estaré pensando en producir: transformar la realidad.

14.5.07

Un segundo de Super Vivencia

Puede que todo se resuma a un segundo. El segundo es todo a veces. Es la síntesis tremenda, arrasadora y silenciosa. Dura tan poco que pareciera no vivirse, pero está allí, consagrando la inestable línea de la existencia. Sólo un momento lleva al nuevo destino, eso terminamos valiendo. Años puestos en esfuerzos que se desgarran en eso. Nadie avisa, nunca se sabe cuando será el último suspiro. Todo es un segundo. El segundo determina la continuidad o el desvío, todo es una desición, una elección o una distracción. Fatal, como la vida misma. Así, por tanto, respirar, tomar con plena conciencia todo ese segundo de existencia para sí, sostenerla, equilibrarla hasta soltar despacito el aire junto con el ser, es un gran ejercicio de supervivencia permanente y cotidiana.

3.5.07

Niebla

Esta sensación no se quita con nada. Esta niebla dentro no sale con nada. Una mala visión de las cosas, de lo visto, que altera, modifica lo real de las cosas. Respirar. Salir a respirar. Hay una voz que grita, una voz que exhala con alaridos la necesidad de salir. La niebla, esa semioscuridad que hace todo inestable, que mueve todo, que cambia la geografía de la vida en un segundo. Perdimos las coordenadas y salimos al mundo así, como en penumbras. Gateando el piso, tanteando las superficies, con miedo a caer, con miedo a andar. A veces, es sólo una sensación, de un instante a otro, ver el ojo de la tormenta, observar con sorpresa la sombra y seguir, otras veces, sentir la tiniebla en el ser y ser la tiniebla, mimetizarse y convertirse en la sombra, por un tiempo, mayor al suficiente. No se quita con nada, sólo queda dejarla pasar. Pero surge la pregunta, todo esto que estaba por aquí, oculto, escondido en alguna parte de la existencia, ¿no será la verdadera existencia? Hay algo que es seguro, siempre que busquemos tierra firme, siempre que querramos ver el sol, allí estarán para nosotros. Hasta el día en que nosotros no estemos más. Entonces, seremos sombras y la intensidad de la vida, no nos tocará.

14.4.07

un NO a la empatía

Revientan la paciencia quienes dicen sin decir, adobando en demasía las palabras, tratando en forma exagerada de pulir su lenguaje. Aunque traten de disimular, su verdadera intención es algo evidente. Muchas veces, muchas, no hay modo de decir las cosas más que diciéndolas. Expulsándolas de la manera en que se siente. Es el plano de la sinceridad, de la sincera presentación de uno mismo. Muchos creen, muchos, que controlar el yo tiene el fin de tener en cuenta al otro. Pero también es la acción de poner en el otro lo que el yo cree poder y debe controlar. Y el otro es un total desconocido, siempre lo ha sido. El problema está en la relación. Y la relación nunca será auténtica sino empezamos por serlo. Y claro que se debe trabajar al máximo la paciencia. Y claro que hay que pensar en el otro. Simplemente, nunca seremos el otro y la paciencia tiene límites. Si la situación implica lastimar, es inevitable lastimar. Una burla macabra al tiempo sería no hacerlo. Un dolor que termina en alivio es efectuar la verdad. Esa verdad que nunca será clara, exacta o adecuada: es el sentido de las cosas; más allá de los unos y los otros, y aún con ellos. Una verdad que sólo se da sin nada que entender.

20.3.07

gracias por intentar

Gracias. Te quiero. De modo rápido e insurgente, da felicidad la más grande sencillez. Y dura mucho más que ese instante. A veces la presión agudiza los sentidos. La falta de tiempo intensifica los momentos que se pueden vivir bien. A veces, simplemente es ver, sentir, soñar y conectarse. Hacer que eso más allá, esté más acá, esté acá, esté. Real, la realidad puede ser muy real. Como prestarle atención al más mínimo detalle a cada hoja de una planta, nervadura por nervadura, tocarla, experimentar sus texturas, jugar con sus formas, su peso, su figura, transformarla, corromperla, ser uno con ella y traspolarse. Lo mismo en la vida, aunque siempre distinto. Fuerte, lleno, intenso. Hasta la cosa más insospechada se puede disfrutar. Y la compañía hace bien. Es ver(te), sentir(te), soñar(te), conectar(te). Es decir "te quiero", es sentirlo y vivirlo sin tener la necesidad de decirlo: se comparte y se sabe. A veces es bueno decirlo. A veces es bueno demostrarlo. Igual, ahora ya no importa, todo pasa rápido aunque dure mil años. Te agradezco este y otros momentos. Estas palabras dicen eso y nada más: gracias.

3.3.07

negado

No importa cuánto reneguemos de la vida.
Seguiremos de pie, viviendo.
Qué importa cuánto reneguemos de la muerte.
Seguiremos muriendo, paso a paso,
minuto a minuto, indefectiblemente.
Cuánto reneguemos del silencio,
no evitará tanta pasividad,
cuánto reneguemos del habla innecesaria,
no evitará tanta palabrería barata.

Hoy me olvido,
freno y prefiero al menos por un tiempo no renegar
de mi existencia estúpida e inconsistente.
Miro al cielo,
planeo en pensamientos que se llevan las nubes,
levito etéreo seguramente sin realidad,
pero sintiéndome mejor que ayer.
Definitivamente,
me quedo en el mundo de los afectos.
Me establezco,
hago choza en ese universo algo bastante maniático.
Y no me culpo de estar.
Donde los cuerpos son el blanco del amor y del odio;
donde las almas son el target del bien y el mal;
donde nuestros espíritus reciben el hedor
y el perfume de la divinidad.
Acepto y resisto y doy lo mío.
Mi espíritu,
mi alma y mi cuerpo tanto como los tuyos
apuntan a lastimarse de afecto.
Y es preferible, antes de vivir engañados y engañando,
mentidos y mintiendo, aseverados y aseverando,
administrados y administrando, contados y contando.
Que reniegue quien reniegue, quien quiera renegar,
quien no quiera cambiar nada de ese silencio
y vivir en el hastío, el vacío, en una existencia
llena de cosas con nada que ofrecer en realidad.
Ningún afecto, ningún roce, ningún goce,
ningún sentido vivido aprehendido,
guardado y atesorado como propio.

6.2.07

otra aurora asoma

Sueño, duermes. Asoma la aurora y tu sueño no termina. Flota la luna en la noche como un orbe gigante y tu sueño sigue, nunca culmina. Traspolado a la dimensión donde todo está excedido y sobredimensionado, donde todo es metáfora y metonimia. Sueño, duermes, aún despierto, tus ojos sueñan, tus narices sueñan, tus pies, tus manos, tu cuerpo sueñan. De pronto, todo este éxtasis comienza a despertarte un pensamiento, y empezás a razonar qué será, porqué y de dónde habrá venido. Pero entre pensamiento y pensamiento te das cuenta que ese éxtasis no puede ser pensado, simplemente porque se fue al empezar a pensar. Sueñas o duermes. Primera conclusión, el sueño no es razonamiento. Segunda, a razonar cuando sea la hora de razonar. Todo lo que hacen las gentes está preconfigurado en su esencia - tesis: momento de desafiar la esencia. Sensei dice. Abraza la existencia. Prefigura los próximos instantes que te permitirán volver a abrazarla. Pero no la pienses mientras la vives. No te distancies mientras estás cerca. Críptico, intrincado, difícil, pero algo hay aquí que quizás puedes tomar. Después de todo, llega el sueño y duermes. Y si duermes, todo está preconfigurado. Si sueñas, vaya a saber uno cómo serán los próximos despertares.

24.1.07

bálsamo de la ignorancia

El tedio encontró algo más que un ser: encontró un mundo. Y se hizo famoso, popular y amigo. Se volvió moda, costumbre, cliché. Ya es algo que se lleva en la mano, en el bolsillo, en el cuerpo, en el inconciente, en el alma. El tedio genera tedio, el tedio genera inacción. Es la más absoluta inanidad. La total falta de idea. La completa involuntariedad. Estrechez de cráneo = tedio acumulado. Pero cómo abandonarlo, es un amigo, y no se hace eso con un amigo. Tedio da hablar de esto, tanto como dejar el tema. Se trata de una estructura cerrada, una vez que se cae en tales tinieblas es muy difícil salir: los ojos miran, pero no ven. Así que, chicos, aburrimiento al por mayor: el tedio encontró un mundo. Ese mundo que vive el tedio mientras pasan cosas terribles. Ese mundo que la pasa terrible mientras detiene su giro el tedio: un olor nauseabundo mezcla de resignación, desidia y remedio viejo. Tedio acumulado = ignorancia impotente.

5.1.07

fealdad

Qué feo que tu mundo se rompiera en mil pedazos como un cristal.
Todavía hoy me dañan las astillas de aquel desastre.
Qué feo que tus sueños se desvanecieran como burbujas en el aire.
Aún choca mi optimismo tu desilusión.
Qué feo que la alegría desapareciera de tu cuerpo.
Todavía me cuesta mucho verte mal.
Qué desagradablemente feo que la confianza huyera de tus ojos.
Aún resulta difícil lograr tocarte el alma.
Qué feo que el mundo a veces sea tan frágil.
Qué malo que a veces sea tan feo, que nos convirtamos en algo tan feo, que el dolor nos convierta y seamos tan pero tan feos.
Todavía hoy lloro por tí. Y aún tengo esperanzas de recobrar la belleza que hay en tí.