14.1.06

suposición?

supongo, sólo supongo. y lo hago afirmativamente. supongo que sí. y aunque no sea así, no me importa ¿quién puede quitarme el deseo de suponer? no es de especulador, prefiero pensar que supongo de imaginativo nomás. supongo, digo, y me imagino mucho tiempo sin hablar. considero que lo puedo hacer. también creo poder estar mucho tiempo sin que me hablen. no es un verdadero sacrificio. es una abstracción. y eso sí, como toda abstracción, puede tener desagradables consecuencias, no lo niego. pero: ¿quién puede quitarme el deseo de abstraer? además es necesario. las circunstancias me obligan a tal rechazo del mundo real. y, no lo niego, repito, sé muy bien que me espera en poco tiempo una pared. mientras tanto sigo suponiendo... consigo abstraer, consigo pensarme en un espacio neutro sin felicidad ni infelicidad, sin dolor ni amor; llego a inventarme tirado plácidamente en un spá esplendoroso donde el bien y el mal no tengan lugar; llego a suponer que ese lugar está por acá, justo a la vuelta de la imaginación ¿vos no lo creés? yo ya ni lo medito, sólo lo "tengo que" hacer ¿quién puede quitarme el deseo de no sentir? supongo, imagino, abstraigo al fin: porque no puedo, no quiero, no sé y ni me parece bien olvidar... y esto, lo aseguro: no olvidar no es un suposición.

4.1.06

abandono

me he abandonado al azar, me he abandonado al desorden, al despiole, me he abandonado. me abandonaron, también, me abandonaron a la suerte del tiempo, me abandonaron a la soledad de estar sin sombra. me dejaron, fétido, mustio, felpudo desparramado al vicio. me dejaron sin aviso, con conciencia, con violencia, sutil y macabra, me dejaron. me regalé al viento y floté al compás de la brisa. me regalé al abismo y no floté, decaí, me precipité, exploté y derrapé vergonzosamente. me despreciaron, me faltaron el respeto y abusaron de mi confianza. me despreciaron, como quien ignora al pobre con su agonía impregnada en el cuerpo, así me despreciaron. me ignoraron, y ya no hubo tiempo en el tiempo, sólo retazos desparramados de segundos y milésimos quedaron. me ignoraron, y me dieron muerte y duelo, desierto e insomnio, me ignoraron. y no escuché más, sólo eso que se oye cuando uno no existe para nadie jamás, nada pude escuchar.