25.7.12

Marcas

Nada de lo que se hace es efímero. Todo tiene un destino, sin desenlace, sin final. Aún en su último instante cada elemento de este mundo tiene un mensaje que dejar.

Fantasmagoria

Un día mi mundo imaginario se me volvió en contra. Las ilusiones se convirtieron en ideas locas, los sueños en pesadillas muertas, los deseos en tortuosas imágenes. Un demonio se prendió a mi oído y me llenó la cabeza de odios, resquemores, rencillas, reyertas, insultos, desgracias, perforaciones, blasfemias, improperios, invocaciones. ¿Hacia dónde se conducía mi mente absorta? Quizás el diablo lo sabe. Un día mi mundo imaginario se volvió en mi contra. Y empezaron a caerme ideas inconfesables por los bolsillos, pesadillas despiertas comenzaron a desprenderse de mi piel, y los deseos fueron desgranando erupciones de perro con sarna. La imaginación se volvió homicida y me asesinó. Sufrí un imaginicidio desmedido. Sufrí. Mi cuerpo fue testigo del asalto imaginario más carnívoro. Pero aquí estoy, una vez pasada la tormenta de fantasmas, soñando un mundo nuevo. Lo hago disponiendo de mi imaginación, la misma que me llevó al subsuelo, pues claro, otra no tengo.

9.6.11

Los árboles se mecen

Los arboles se mecen, sopla el viento. La naturaleza me susurra una enseñanza: siempre has de vivir ligado a este suelo. Piso el suelo y no es el mismo que pisé hace un instante. Todo cobra otro sentido. Este suelo, que siempre será mi suelo, no es el mismo suelo de ayer, ni el mismo de mañana. He de expresarme en esta enseñanza. He de recorrer los campos, las montañas, las mesetas siguiendo el mismo camino. Camino que nunca será el mismo. He de transitar el tiempo, tiempo mezquino, que no será el mismo tiempo de ayer. Aunque ayer es hoy y mañana es hoy, hoy no es ni ayer ni mañana. Sigo atento a las enseñanzas. Los árboles se siguen meciendo, sopla el viento de hace un rato. No es el mismo de ahora. Sin embargo me habla. El viento me dice que ya no soy el mismo, el viento me dice que cambié, también me responde: cambiarás. Aprovecho preguntarle cosas que no siempre responde. El viento me dice, eras el mismo de ayer, pero no eres el mismo de hoy, ni serás el mismo de mañana. Le pregunto entonces: ¿cuándo he sido el mismo? "Nunca", me dice. La gente me mira, mientras los árboles se mecen. Busco el nirvana. Encuentro la conexión con el mundo. Ahora que medito es este suelo el mismo suelo de ayer y de mañana . Hallo el nirvana. Pasa la vida. La vida pasa. El zumbido del viento me hace recordar que todavía estoy aquí. 

10.4.11

demonio

Tengo un demonio prendido en el pelo, al lado de la oreja, me dice cosas al oído, cosas que no quiero pensar ni imaginar, porque imaginar con un demonio prendido en el pelo, no es bueno, se trata de una tormenta espeluznante, de esas que uno quisiera evitar y que una vez en ella no sabe cómo escapar, se trata de una tormenta del infierno donde los demonios se divierten con tus pelos e infiltrados por el oído estallan tu cerebro, no quiero decir que no haya escapatoria, sino que durante la tormenta el tiempo parece no pasar más, el tiempo es una materia tan pesada como un ancla, es como la gota que lentamente se hace gorda y tarda en caer, esperar es desesperar, es una tortura sobre todo cuando uno anda con un demonio colgado del pelo, la gente piensa qué triste la situación de ese muchacho que anda descalzo sobre el suelo que quema, como si de un infierno se tratara su vida, como si su vida fuera una larga siesta interminable, pertrechada por el fuego de esa tormenta de rayos, tormenta llena de demonios que se prenden a los pelos mientras susurran tortuosidades al oído, si supiera la gente se dice el muchacho que ando con un demonio prendido en el pelo y que no me lo puedo sacar, si supieran ellos cómo es andar con la mente hecha añicos, con la mente torturada y reducida a pedacitos, con la mente dominada por ese demonio, si supieran que el suelo quema y el cielo es oscuro como esa tormenta que siempre viene y nunca se va, si supieran que ya no recuerdo quién soy ni qué hago acá, si supieran que vivo mis días atormentado y sin paz, asestado permanentemente por ese demonio maldito que expele pus en mi cerebro desde la costra de mi cuero cabelludo, desde la inocente escalera descendente de mi alma, prendido al pelo, susurrando estruendos, desmigajándome la vida lentamente.

28.3.11

Soy

Por sobre el odio, por sobre el desprecio, vive mi alma amable. 
Por sobre la locura, por sobre el desvío, vive mi corazón certero.
Por sobre los errores, por sobre los olvidos, vive mi mente segura.
Por sobre las mentiras, por sobre los engaños, vive mi cuerpo verdadero.

Soy el resto de mis desilusiones, 
soy las sobras que dejan los perros de mi memoria.

Por sobre la desidia, por sobre el sin sentido, vive mi mundo de significados.
Por sobre el desamor, por sobre las separaciones, viven mis ansias de volver a ser.
Por sobre las condiciones, por sobre la necesidad, vive mi imaginación creativa. 
Por sobre los adioses, por sobre las despedidas, vive mi intención de recordar lo mejor. 

Soy el secreto que me guardo a mí mismo, 
soy el olvido que dejé detrás de mí. 

Por sobre el olvido, por sobre la indiferencia, soy el recuerdo que insiste. 
Por sobre la angustia, por sobre el miedo, soy la alegría que camina viva.
Por sobre el prejuicio, por sobre el estigma, soy la frente que permanece altiva.
Por sobre las cosas, por sobre los hombres, soy la individualidad que une.

Vive la emoción cuando grito, 
vive en mi sentido de libertad.
Vive la multitud de los mitos, 
cuando me quedo sin una verdad. 
Vivo solo y vivo rodeado, 
soy la luz que sobresale tras la tormenta. 
Soy la pasión que no renuncia a sí mismo 
luchando por vivir cada día más.


20.3.11

Saber viviente

No sabrás lo que es el dolor. 
No sabrás lo que es la pena. 
No sabrás lo que es la pérdida. 
Hasta que la vivas.
No sabrás lo que es el desamor. 
No sabrás lo que es la desilusión. 
No sabrás lo que es el vacío. 
Hasta que lo vivas.
No sabrás lo que es el miedo. 
No sabrás lo que es el castigo. 
No sabrás lo que es el odio. 
Hasta que lo vivas. 
No sabrás lo que es la tiranía. 
No sabrás lo que es la soberbia. 
No sabrás lo que es el sometimiento. 
Hasta que lo vivas. 
No sabrás lo que es el abandono. 
No sabrás lo que es la soledad. 
No sabrás lo que es la desolación. 
Hasta que lo vivas. 
No sabrás lo que es la alegría plena. 
No sabrás lo que es la felicidad única. 
No sabrás lo que es amar. 
No sabrás lo que te estoy diciendo, 
hasta que te toque. 
Y un día te toca. 

13.3.11

Catarsis

Largaría todo. Tiraría todo por los aires. Lo haría con la ilusión de que todo desaparezca. Lo tiro y lo veo desaparecer, desfragmentarse en el cielo, hacerse pedacitos con el viento y shhhh... silencio. Es un sueño que vivo despierto. Es mi válvula de escape personal, si es que eso existe y es posible. De pronto, y con la misma recurrencia, me pasa todo lo contrario. La inacción se apodera de mí y no siento ganas de hacer nada. Sólo dejarme llevar por el agua de la displicencia. Demostración pura del no movimiento. Y lo que pase, que pase. Total, no importa. Sin embargo, a veces encuentro un lugar en el medio de la ira y la desidia. Un lugar de relajación único y universal. Un lugar en el que me encuentro como soy en realidad. Más allá de las ideas, los pensamientos, las falsas conciencias, las idioteces de mi mente, los errores de cálculo y los vicios tontos del odio y el amor. No me atrevería a decir que es una esencia lo que atesoro allí, pero de seguro es ese tipo de sitio que me huele a pasto de la infancia, pelota, bolita, leche con chocolate y tostadas. Donde los padres, los hermanos, los amigos del barrio, del club y de la escuela configuraban el mapa cierto de la existencia. Un sitio que nunca olvidamos y que siempre vuelve a nosotros, sobre todo cada vez que llegamos a extraviarnos.

23.1.11

Poesía existencial

Quién sabrá decir por qué la vida nos desorienta. 
Quién sabrá decir por qué el cambio es una condición tan permanente. 
Quién sabrá decir por qué no se puede tener nada por seguro. 
Quién sabrá decir por qué la verdad se esconde bajo falsas caretas. 
Quién sabrá decir por qué lo real es tan efímero. 
Quién sabrá decir por qué la naturaleza es tan artificial.
Quién sabrá decir por qué la comprensión es un océano infinito.
Quién sabrá decir por qué las palabras nunca alcanzan. 
Quién sabrá decir por qué el amor lo cura todo.
Quién sabrá decir por qué el desamor lo enreda. 
Quién sabrá decir por qué la belleza, esa esencia escurridiza, nos obnubila. 
Quién sabrá decir por qué estamos acá y con qué fin.
Quién sabrá decir por qué la vida es un misterio tan inabarcable.
Quién sabrá decir por qué... los poetas tienen trabajo futuro asegurado.