24.1.07

bálsamo de la ignorancia

El tedio encontró algo más que un ser: encontró un mundo. Y se hizo famoso, popular y amigo. Se volvió moda, costumbre, cliché. Ya es algo que se lleva en la mano, en el bolsillo, en el cuerpo, en el inconciente, en el alma. El tedio genera tedio, el tedio genera inacción. Es la más absoluta inanidad. La total falta de idea. La completa involuntariedad. Estrechez de cráneo = tedio acumulado. Pero cómo abandonarlo, es un amigo, y no se hace eso con un amigo. Tedio da hablar de esto, tanto como dejar el tema. Se trata de una estructura cerrada, una vez que se cae en tales tinieblas es muy difícil salir: los ojos miran, pero no ven. Así que, chicos, aburrimiento al por mayor: el tedio encontró un mundo. Ese mundo que vive el tedio mientras pasan cosas terribles. Ese mundo que la pasa terrible mientras detiene su giro el tedio: un olor nauseabundo mezcla de resignación, desidia y remedio viejo. Tedio acumulado = ignorancia impotente.

5.1.07

fealdad

Qué feo que tu mundo se rompiera en mil pedazos como un cristal.
Todavía hoy me dañan las astillas de aquel desastre.
Qué feo que tus sueños se desvanecieran como burbujas en el aire.
Aún choca mi optimismo tu desilusión.
Qué feo que la alegría desapareciera de tu cuerpo.
Todavía me cuesta mucho verte mal.
Qué desagradablemente feo que la confianza huyera de tus ojos.
Aún resulta difícil lograr tocarte el alma.
Qué feo que el mundo a veces sea tan frágil.
Qué malo que a veces sea tan feo, que nos convirtamos en algo tan feo, que el dolor nos convierta y seamos tan pero tan feos.
Todavía hoy lloro por tí. Y aún tengo esperanzas de recobrar la belleza que hay en tí.