Aquí encontrarán ni más ni menos que las ocurrencias que le nacen al autor al momento de encontrarse con la posibilidad de escribir mientras está conectado. Es decir que ninguno de estos escritos son preexistentes. Se dan a luz de un modo instantáneo. Salud.
28.11.06
bello, felíz, cotidiano
Una remera y un jean: sos la cosa más hermosa del mundo. No se necesita más ¿Se necesita ser otro para llegar a la belleza? Es muy simple a veces. Sólo encajar las piezas en su justo lugar, expresarse en la forma adecuada, tener la pasión de relacionarse poniendo el cuerpo en juego. Y entonces hay algo más que el cuerpo como acostumbramos a verlo, el cuerpo como cosa y la persona como objeto. Hay un plus: el cuerpo, tu alma, tu vida, tu humanidad cobran otro sentido. Cuando me mirás así, también en mí todo cobra otro sentido. Tu ser expresa, tu ser vive. Una remera y un jean, cero ocultamientos. Un look cotidiano, una estética cercana, cero complicaciones. Y hay allí una sencillez que nos hace lindos. Quizás porque nos hace más humanos. Hoy, me veo en vos, tranquilo, relajado, paciente al tenerte cerca. Y me veo más feliz, menos complicado, más lindo. Y sí, la felicidad nos hace más lindos: no hay mejor maquillaje. No hay.
15.11.06
Efluir
Hasta aquí. Mi amor no da para más. Lo que se estaba efluyendo se terminó por agotar. Se va, se fue, se evaporó de la escena como si nada. Se desvaneció y ahora es la ausencia ¿Qué es este lugar? La ausencia es tan solitaria que pareciera ser un no - lugar. Pero, sobre todo es. Mi amor, te buscó por todos lados, encontró la ausencia ¡Qué mala sensación! Resultado inesperado. Ahora sobrevuela, es un planeador que va por más, sin pensar en otra cosa que en este vuelo. Hasta aquí llegó, hasta tocar tierra. Ahora, el despegue ha sucedido: planear en descanso buscando todo, disfrutando la nada.
12.11.06
Ego amor Imbécil
La imbecilidad entra por el frente. Entra por la zona que se encuentra en medio del frontal y el occipital. Qué obscura escena planea como fondo del imbécil. Ciego de lentes negros, ciego de alma negra. Se espera encontrar algo, pero la imbecilidad camina sin suelo, camina sin camino. Se espera no caer nunca en tal mundo desierto, pero se cae. Y no se ve. El imbécil no se sabe imbécil. Pero peor, lo que más imbécil hace al imbécil es la vida que vive, el cielo que lo cubre, las cosas, las personas que lo rodean. El imbécil no sabe, no puede saber si está rodeado de imbéciles. Y así su superación no está posibilitada. De seguro, no existe tal superación. La imbecilidad entra por el frente, pero ¿sale? Ciego, también sordo, también sin ser. Alma negra. Pero peor, hay cosas que hace el imbécil en nombre de la verdad, de la lógica, de la más pura sapiencia. Y no son otra que la más estúpida imbecilidad. Similar al enamorado, el más puro amor se convierte en el odio más encubierto. El amor da contra una pared varias veces. El amor da con la certeza de lo estúpidos que podemos ser. El amor, el imbécil, bienvenidos sean. Pero mejor, ¡que se destruyan los egos ! La soberbia es demasiada y, desde siempre, entra por el frente, como la maldita imbecilidad.
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