29.7.07

destrucciones

Todo eso que no se dijo duele. Todo aquello que se olvidó duele. Duele este aburrimiento, y este antiguo estupor que susurra al oído tartamudeando una carcajada "qué solo estás". Todo eso que no se dijo a tiempo duele. Todo aquello dejado de lado ahora duele. Duele este espanto que cuelga en la pared en forma de cuadro, este infortunio cristalizado en ojeras inamovibles que expresan "que tonto sos". Todo eso que se cree duele. Todo aquello que se deja creer duele también. Duele, porque en el fondo, nunca queremos saber que estamos equivocados, lastimosamente equivocados. Duele esta ilusión de aire caliente, vapor que termina siendo moho en la pared y te dice "no tenés solución". Y quizás sí, quizás tenga solución mi dolor, pero si me lo han repetido tanto que me he acostumbrado tanto que no sé si sea tan malo doler, perder, putrefacto observando y destruyendo los ojos con la pared y declarándome derrotado por haber herido mi ser la conciencia que me dice "ya no soy mío, no soy de nadie, no tengo perdón ni en esta ni en otra vida".