Aquí encontrarán ni más ni menos que las ocurrencias que le nacen al autor al momento de encontrarse con la posibilidad de escribir mientras está conectado. Es decir que ninguno de estos escritos son preexistentes. Se dan a luz de un modo instantáneo. Salud.
24.8.08
Algo por vos
Que alguien haga algo por vos, nada tan simple. Que alguien se acuerde de vos aunque sea en un gesto, nada más simple. Que en un segundo, se vuelva y te pregunte: "ey, ¿cómo andás?". Realmente simple. Pero si de pronto te lo preguntás, tal vez caigas en la cuenta de que hace mucho que nadie te pregunta. Preguntarte de verdad. Entonces, tal vez, allí me acerque a vos y te pregunte: "che, ¿cómo andás?". Y no es que esté buscando congraciarme contigo, ni que esté buscando obtener algo a cambio. Simplemente, me ha surgido la necesidad de hacer algo por vos. Claro que puede ser, parece raro, pero puede ser. ¿Por qué no? Si el mundo está lleno de cosas así. Pasa que a veces no nos cansamos de concentrarnos en las otras cosas que, en realidad, no nos hacen tan bien. Que alguien te diga "dale, vos podés", "arriba, animate", "ponele pilas": no deja de sorprenderme cómo algo tan simple puede tener tanto efecto.
17.8.08
y cada vez que
cada vez que ocurre preguntarse por la vida, la vida nos pregunta qué estamos haciendo con nosotros mismos, con esa vida que tenemos adentro y se resuelve afuera en un gesto, una mirada, un dolor, cada vez que ocurre vivir, vivir simplemente y no pensar ni preguntarse, aunque cada vez que pasa llegue a nosotros la situación de preguntarnos cuál es la vida que estamos experimentando, no porque querramos llegar a la verdad de las verdades, si no porque parece casi imposible no querer frenar para revisar nuestro modo de vivir, qué cosas nos da, y qué otras nos quita, no vaya a ser que supongamos que estamos en plena vitalidad cuando en realidad lo único que nos pasa, pasa por otro lado diferente al que creemos real, y entonces en ese momento cuando todo parece tan mágico puede que arribe la conciencia con su frialdad incontenible a pegarnos una cachetada fulminante, de esas que hacen que nos preguntemos por la vida que vivimos, por las satisfacciones que nos da este modo de vivir y si no será que en realidad estamos perdiendo el tiempo detrás de ideas y consignas que nunca fueron nuestras, que nunca nacieron de nosotros, que nunca tuvieron algo que ver con la vida que soñamos, soñamos que eramos grandes personas, encerradas en minúsculas cápsulas de ego, cada vez que algo acomete a despeinarnos, desacomodarnos y sacarnos la modorra en la que nos internamos toda vez que creemos que ya está, que ya lo logramos, que ya hicimos lo que debíamos, podíamos, necesitábamos hacer, toda vez que nos entregamos cobardemente a enterrar la cabeza, no debe ser así, debe ser que todavía hay mucho por hacer aún cuando pienses que sos demasiado feliz o demasiado infeliz como para hacer algo, nosotros pensamos que todo está dicho creyendo tener la última palabra, la última que en realidad le concedemos a otro, a ese que ya elaboró otras nuevas preguntas, porque siempre es tiempo de preguntarse si esto era todo o hay mucho más para hacer con nuestras vidas, si no será tiempo de abandonar la rutina sin importar cuánta alegría nos cause y encauzarse en el riesgo de probar y vivir otra vez, sintiendo las cosas verdaderas como se debe sentir con plena entrega, una entrega que no es rendición, porque para nada se trata de competir, de comprar y vender, de ganar o perder, de abusar y sobrepasar, sino todo lo contrario se trata de compartir, convivir y llevar este extremo hasta el otro, allí donde se encuentra el espejo que nos dará la imagen real nuestra de nosotros mismos, imagen que no es más que el puente al paso siguiente cada vez que ocurre vivir, nada más y nada menos...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)