16.6.07

elegir, la peor hipocresía

"Nunca lo hice ni volveré a hacer", la risa se mofa de la hipocresía. Avinagrados y pasados de formol remarcan, señalan, ponen el dedo sobre quienes no siguen los parámetros, pero con brutal cinismo son indulgentes consigo mismos. Adefecio engreído. Se piensa, se mira, se pinta tan limpio que cree tener la suficiente autoridad moral para ensuciar sin titubeos a quien está fuera del supuesto camino y modo correcto. Almas pobres, el remedio que no encuentran a su confundida existencia lo buscan acechando el exterior con consignas de miedo. El mundo está determinado por la mentira, y existe un gigante grupo de personas impulsando y luchando por incluirnos en ella. La ceguera es tentadora, viene en miríadas de pequeños e inútiles productos marketineros. Pero nosotros no, nosotros nunca. Decimos una cosa, decimos otra, defendemos excelsos ideales que al rato no dudamos en pisotear. No es simple contradictoriedad humana, paranoia provocada tal vez, la misma dignidad puesta hasta el límite seguro que sí. Estas son nuestras elecciones: aceptar, morir aceptando, estar muerto sin la ilusión de poder hacer algo más que sobrevivir, sin la esperanza de ser mejor que comprador, consumidor, usuario, elector...

3.6.07

concentración

A este momento quizás sólo deba dejarlo pasar.
Cuando me olvido de olvidarme, me concentro en ser que, a esta altura, tiene sentido si es hacer. Planeo y planifico, sueño y solidifico. Qué son dos hermosas horas de nada. Satisfacen, pero no producen. Sentado en un sofa mirándome la punta de la nariz, preguntándome si los jueves alquilan camas de media plaza en Villa Cariño ¿qué se supone que estoy generando? Producir: transformar la realidad. No todo es satisfacción de necesidades. Proyecto y programo acciones. Me satisface el recorrido, no simplemente el resultado. Indirectamente, ella me habla de cosas que ni siquiera me había imaginado, como es obvio, suponiendo que yo ya las venía imaginando. Una estupidez. Presuponer las cosas que otro piensa en base a conjeturas ajenas, ese no es mi leit motiv. No tengo pensamientos impropios para compartir. Los dejo pasar. Hablo, pienso, sueño con acciones, disfruto de su realización en el mientras tanto y más allá de su final, porque cuando este llega ya estoy empezando a vivir la próxima. La vida se mueve, me mueve. Y sin embargo, a la vez, me concentro, descentrado, pero firme en la idea. Me equivoco, pero con conciencia de haberlo hecho. Entiendo, sin tratar de entender demasiado.
Por eso, quizás sólo deba dejar pasar este momento de asco e incomprensión. Vienen muchas más hermosas horas de nada por vivir. Allí estaré pensando en producir: transformar la realidad.