Decisión es lo que se necesita para mantener la frente en alto. No es tiempo de ser dubitativo. ¡Pusilánime! ¿No ves que este aroma te arrastra? Decisión, frente en alto, mirada al horizonte. La pared se escarba pero no se cae con palabras. En todo caso, busquemos vocablos que nos permitan saltarla de una buena vez. ¿Pero dónde están esos términos saltarines? Acaso mirando sonrientes y perversos cómo escarbo, dale que dale, la pared. Inexitoso. Mirada al horizonte, con decisión y la frente siempre en alto para mirar sobre las paredes. Y me re contra río ante los personajes de este pasado flotante. Que vuelve para decirme sin mirarme a los ojos: no podrás. Pues entonces, no importa. Decisión, frente en alto, mirada al horizonte. La pared no me detiene, miro a través de ella y de las que vendrán. Y de las que vendrán. Arriba, volvé a tu posición original, al frío, a la seriedad, a la decisión sin abandono. Barbudo, errante, apasionado nunca más. Me llama el horizonte, y yo llamo al horizonte en un rescate terrenal, cósmico y celestial. No me olvides, yo siempre estoy aunque me vaya, aunque las paredes que se atraviesan me hablen de un olor viejo y florido. Con desición me voy y algún día volveré con la frente en alto.