Aquí encontrarán ni más ni menos que las ocurrencias que le nacen al autor al momento de encontrarse con la posibilidad de escribir mientras está conectado. Es decir que ninguno de estos escritos son preexistentes. Se dan a luz de un modo instantáneo. Salud.
28.11.08
Desaparecencia
Pronto voy a desaparecer. Un día de éstos. Tal vez la semana que viene, o quién sabe si no mañana. Desapareceré a una hora precisa y en un instante fugaz, me iré con el viento y me esfumaré sin chistar. Nada, ni un ruido se escuchará cuando me vaya. Nada, ni un mísero recuerdo quedará tras de mí. Voy a desaparecer, mañana, tal vez pasado, y soy tan sólo eso, alguien o algo que está por desaparecer. Desvaneceré, efluiré, me evaporaré. De pronto, ya nadie me recordará, nadie me recuerda, todo es olvido, toda mi vida ha cambiado, toda mi vida ya no tiene sentido porque ya ni es vida, ni siquiera tampoco está. Éste es mi mundo que flota en la nada, que levita en el silencio. Pronto voy a desaparecer, no sé si hoy o mañana. ¿Venís conmigo?
9.11.08
el ombligo
Muchos se escandalizan ante las acciones espúreas de los demás, pero no con las propias. Muchos condenan las actitudes necias de los otros, sin poder observar la necedad de las suyas. Muchos apuran juicios y demonizan a las personas, pero ahorran comentarios sobre sus demonios internos. Somos el espejo que no queremos ver. Reflejamos lo que no tenemos, lo que nunca llegaremos a ser. Somos la regla que se impone ante la transgresión, cuando en realidad nunca hemos de respetar esas reglas. Somos la moral que se indigna, siempre ante las inmoralidades ajenas. Y así llegamos a cristalizar este mundo lleno de gente que opina sobre los otros olvidando cuánta pelusa había dentro de su ombligo.
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