9.6.11

Los árboles se mecen

Los arboles se mecen, sopla el viento. La naturaleza me susurra una enseñanza: siempre has de vivir ligado a este suelo. Piso el suelo y no es el mismo que pisé hace un instante. Todo cobra otro sentido. Este suelo, que siempre será mi suelo, no es el mismo suelo de ayer, ni el mismo de mañana. He de expresarme en esta enseñanza. He de recorrer los campos, las montañas, las mesetas siguiendo el mismo camino. Camino que nunca será el mismo. He de transitar el tiempo, tiempo mezquino, que no será el mismo tiempo de ayer. Aunque ayer es hoy y mañana es hoy, hoy no es ni ayer ni mañana. Sigo atento a las enseñanzas. Los árboles se siguen meciendo, sopla el viento de hace un rato. No es el mismo de ahora. Sin embargo me habla. El viento me dice que ya no soy el mismo, el viento me dice que cambié, también me responde: cambiarás. Aprovecho preguntarle cosas que no siempre responde. El viento me dice, eras el mismo de ayer, pero no eres el mismo de hoy, ni serás el mismo de mañana. Le pregunto entonces: ¿cuándo he sido el mismo? "Nunca", me dice. La gente me mira, mientras los árboles se mecen. Busco el nirvana. Encuentro la conexión con el mundo. Ahora que medito es este suelo el mismo suelo de ayer y de mañana . Hallo el nirvana. Pasa la vida. La vida pasa. El zumbido del viento me hace recordar que todavía estoy aquí.