Aquí encontrarán ni más ni menos que las ocurrencias que le nacen al autor al momento de encontrarse con la posibilidad de escribir mientras está conectado. Es decir que ninguno de estos escritos son preexistentes. Se dan a luz de un modo instantáneo. Salud.
29.6.08
Soplo
Nuestra vida es un soplo que cuando se extingue, forma últimos huracanes. Nuestra vida es un suspiro que cuando se exhala, alienta marchitos corazones. Hálito efímero, intenso y conmovedor. Hueco húmedo de todas las miserias y bondades. Se va como en el invierno se despide la vida de algunos árboles. Pero se va para no volver. No por lo menos como era, sólo tal vez en forma manifiesta de recuerdos, imágenes y deseos compartidos. Así, sin una parte, la vida global se ve malherida. Así, sin una vida, toda la vida global se ve frágil. Nuestra existencia es un soplo que cuando revuela por última vez, provoca vientos huracanados en marchitos corazones. Y otra vez, la no existencia se hace más vital parece, que la propia existencia. La intensidad de las lágrimas, de las palabras, de las memorias y momentos compartidos parecieran devolver al mundo a aquella llama candente, apagada por la última puerta que se cierra. ¿Será la última, serán estos nuestros últimos y únicos huracanes? Una pregunta justa... pero irresoluble, tal vez, como la vida y la muerte mismas.
24.6.08
sin cálculo posible
Volúmenes incalculables de palabras, textos e imágenes no son necesarias ahora. Ahora que te veo a los ojos, enormes pilas de libros, discos y videos no son imprescindibles para darse a entender. Entender, no es propio de dimensiones mediatizadas, dispuestas en puntos equidistantes de quienes deben recibirse. Recibirse en sólo un gesto, ES sólo un gesto. Con una mirada alcanza, un roce de las manos, penetración concomitante de los aromas, de las esencias. Love, inmensurables chorros de tintas se secan en papeles yertos -excreticia de las almas desgastadas. Honey, no perdamos aliento en vacuas ideas. Imaginería inerte. Suelto mi aura dentro de tu boca con este último soplido. Incontables ejemplares de buenas intenciones no podrán compararse con este beso, hálito de las conexiones establecidas entre nuestras pieles. Estertores que se asfixian, simplifican el sentido de todo lo que había dicho. ¿Qué hube dicho? no podría explicarlo más que con un suspiro, totalmente inevitable, salido sin querer desde el resumen de nuestras vivencias más etéreas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)