Realza el ánima. Realza el espíritu. Conviértete en esa llama que arde sin extinguirse. Que arde y muere y vuelve a arder, siempre dispuesta a arder. Encuentra el horizonte y sé ese horizonte. Encuentra la luz y sé la luz. Realza tu existencia, tu ser. Llega hasta el extremo y atraviésalo, usa el extremo y sé más que ese simple extremo. Transforma esa lágrima en agua, en líquido de una ilusión, extinción del sufrimiento. No claudiques la alegría. Sé la alegría, la brisa, la risa que contagia y desparrama. El mundo no nos destina rosas, pero entonces seamos los floristas, o mejor, seamos las rosas. Regalemos nuestros más bellos pensamientos, inventemos nuevos pensamiento en cada esquina. Y obsequiemos la vida en cada esquina, en cada encuentro pasajero. Hagamos todo más placentero, más bueno, más digno. Seamos la esquina, el encuentro. Ánimo, arriba el ánima! Tenemos mucho por hacer, tenés mucho para dar, hoy es el momento, esta pluma, este buen pensamiento ya es tuyo, usalo, sé el pensamiento, transfórmate en brazo, en acción, en sueño, en vida, en sentimiento. Sé la alegría, la esperanza, la existencia que no claudica jamás.