Aquí encontrarán ni más ni menos que las ocurrencias que le nacen al autor al momento de encontrarse con la posibilidad de escribir mientras está conectado. Es decir que ninguno de estos escritos son preexistentes. Se dan a luz de un modo instantáneo. Salud.
27.5.08
Reencontrado
A veces te extraviás. Viajás por senderos indescriptibles y te olvidás. El olvido de hecho es un viaje. Pero uno de esos con poco sentido. En el olvido no vivís demasiado, viste. Es extraño, difícil de saber cómo suceden uno tras otro esos extravíos siderales. De pronto, lo analizás, lo pensás y no hay algo específico que los haya provocado. Simplemente, estabas columpiándote por el horizonte cuando, nada, insospechadamente, apareciste en otro lugar. Pero tampoco es que no te diste cuenta del todo. Claro, una vez que estás del otro lado, pensás que todo sucedió muy rápido pero no, no es tan así. Son como esos instantes en los que te distraés un segundo, volvés, y perdiste un paso. En ese momento, no le das importancia, mirás para otro lado y ¡zás! estás un paso más allá. O sea, que no es tan cierto decir que para nada te diste cuenta. Te distrajiste un par de veces, te dejaste llevar, sabías que algo estaba pasando, no te dio ganas reaccionar y bueno, así las cosas, la vida se te dio vuelta. Obvio, la vida, el devenir, la mutabilidad permanente tienen algo de eso, pero ese no es el tema, sino que cuando te despertaste ya no eras el mismo y te desconociste. Ahora te asustás, pero si lo pensás, las cosas pasaron frente a tus ojos. Ya sé, tal vez, no lo podías ver, pero ahora ya está. Lo bueno, es que tarde o temprano evidenciás el extravío. Y sólo con darte cuenta empieza un camino de reencuentro cósmico que, tan rápido como sucedio el desoriente, te llevará de vuelta al origen, o mejor, a algo parecido y seguramente mejor. Vos podrás pensar que te la sabés todas, pero la única que sabe es la vida y ella sabe por vos.
22.5.08
Desorientación
Qué haces aquí a veces me pregunto. Y ni me he creído que estuvieras aquí. Quizás por eso inconcientemente te eché. Casi con conciencia autodestructora, siento que buscás tu destrucción por gracia de mi mano. Pero inmediatamente acaso por cobardía, contengo mis ansias. Qué hacés aquí conmigo me pregunto una y otra vez. Si eres ausente en tu presencia. Aunque no puedo afirmarlo. Y quizás sólo necesites olvidar, y yo soy un perfecto escudero de ese escape con defensa. Pero acaso sea yo quien ve ausente tu presencia, y no sea éste más que tu estar. Y yo le haya pedido al cielo cosas que jamás dejará caer. Qué hacés aquí me sigo preguntando. Si yo no puedo hacer nada por tí. O tal vez, sea tan egoísta, que todo lo que pongo en vos, sólo sean cosas que preciso yo. Pero sé que esto no será para siempre. Hasta cuando estarás. Qué hacés aquí me estaba preguntando hace un rato, pero cuando me doy cuenta, y me fijo alrededor, ya no estás más.
6.5.08
Textito negrito
Quisiera contar cuánto me alegra esta ausencia ajena, sol radiante y agua negra. Pero imagino costras sobre el cuerpo y luego me las encuentro penetrando la piel. Pienso en alimañas comiéndome los dedos y después me veo sobre sillas de ruedas buscando el camino. Tengo hambre y no tengo ganas de morder, tal vez por eso me cuelga esta manguera del cuerpo. Juego a perderme en la obscuridad y pasan años sin que pueda volver a hallar la puerta. Discuto conceptos totalmente abstractos e inverosímiles recurriendo sólo a obscenidades y enseguido lo obsceno deja de ser palabra para convertirse en carne. Ahora, me cuesta un perú esbozar una sonrisa y, sin embargo, al ver mi reflejo en el espejo no observo otra cosa que dientes. Qué tendré que miro como si viera con ojos de menso, de torpe, de necio, de sordo. Esta ceguera empieza a desesperar, tanto como los machucones que tengo por chocar. Sol radiante. Agua negra. Bebo y me da asco este tiempo. Imagino insectos deglutiendo mi amor y después compruebo que no voy a poder hacerte bien. Pienso en ojeras y las córneas se me caen al suelo. Quisiera contar cuánto me alegra esta inercia, empujón inevitable y miedo errante. Pero el corazón se me cayó incluso antes de que intentase sostenerlo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)