¿Cabe preguntar para qué? Para qué el esfuerzo de millones de neo-esclavos? Para sostener la hiper reproducción repititiva del mundo? Porque sí? O existe alguna razón valedera? No me van a salir con lo de la supervivencia de la especie... Inaceptable. Demasiado reduccionista y exagerado. Precario. Así como todo en esta vida de hoy. Precaria. Sin lazos duraderos, todo flota y desvanece. Mi trabajo, mi amante, mi ocupación, mi soledad, mi desolación, mi amor, mis contactos todos precarios. ¿Es esto algo que he hecho yo con mi vida? Noooo... ¿Tan confundido estoy? Mi vida es precaria porque el mundo la hace así. Hasta precario se vuelve mi pensamiento. Repititivo ¿Existe alguna razón valedera? La reproducción del mundo, la explotación de muchos para unos pocos. Inaceptable: somos demasiados muchos. ¿Cabe preguntar para qué, para qué estamos aguantando? ¿qué estamos esperando? Y claro, hasta nuestra voluntad es precaria ¿Qué hago ahora con toda esta precariedad que mal acostumbra? Ey, vos! ¿la compartimos? Usémosla, que explote! Esto es algo que podemos hacer con nuestra vida, ¿no?
En honor a los precarios... www.chainworkers.org www.euromayday.org www.yomango.net
Aquí encontrarán ni más ni menos que las ocurrencias que le nacen al autor al momento de encontrarse con la posibilidad de escribir mientras está conectado. Es decir que ninguno de estos escritos son preexistentes. Se dan a luz de un modo instantáneo. Salud.
25.9.06
15.9.06
Donde habla la tormenta
Aquí, donde termina el punto de mi memoria, donde la expectativa de mi existencia se muere ignorada. Aquí, en el lugar preciso donde los sueños no se sueñan pero se añoran, donde empieza el camino que se bifurcó de aquel otro dejado de lado. No me atrevo a decir que doy la espalda, aún cuando la dé. Prefiero pensar que puedo ser multiforme y dar la otra mejilla mirando hacia otra parte. Pero como no puedo saber si eso se consigue, inmutable sobreviene en mí la desorientación. Desde aquí planean las dudas, aquí donde la tormenta sobrevuela serena, donde la tormenta se avecina serena y tremenda. No me atrevo a decir que me olvides, aún cuando sea conveniente gritar. Estoy en el punto exacto y crucial, aquí donde una brisa puede acercar o alejar de igual manera, casi defininitivamente.
12.9.06
inefable
Como si conocieramos lo inefable, nos miramos con aires de llegar más allá de los propios ojos. Con aires de saber lo que hacemos, nos hablamos como si podríamos ver hacia dentro uno del otro. Como si buscáramos encontrar una esencia insondable, nos auscultamos el corazón con insólita insistencia. Nos auscultamos la insistencia, y como si no lo supiéramos el corazón se vuelve un órgano que produce equis latidos por segundos. Pregunta: ¿por qué no simplemente miramos cuando hemos de mirar? ¿Por qué miramos pensando en cómo estamos mirando, en cómo hemos de mirar? Con aires de pensar la mirada, nos miramos ya sin mirarmos. Triste el futuro de nuestra vista, triste la visión de nuestro futuro. Cómo si nos sobreviviera, lo inefable nos habla de un modo que no podemos conocer sino viviéndolo.
4.9.06
cansa
Espera. Esperame. Hay mucha desesperanza hoy en mí. Espera, esperate, hay mucha negación en tu ser, desesperado hoy. Esperanza, palabra compleja y optimista ¿Se encuentra el cielo que brinda lo esperado? ¿Existe un lugar en el que esperar resulte positivo? Nada llega por sí mismo, nada llega de la inacción, de la inanidad ¿Qué es lo que hemos logrado por esperar? La esperanza quizás abre un mundo que no vemos: el mundo que queremos ver. Y marca un camino, una ruta que de una u otra forma conocemos. Mesías, ya sé que no vendrás. Amor, quiero que vengas, pero la esperanza no te hace venir. La esperanza no hace el camino, el esperanzado quizás sí. Esperame, llegame, venime yo te espero. NO. Desespero en las horas que no pasan y no puedo unir lo real y el deseo. Por eso, no espero más, te busco. Y si no encuentro desesperaré, por un rato, hasta que no me quede nada ya, ni siquiera la esperanza de esperar.
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