16.1.09

disléxico

Me agradan las histerias hiperbólicas de los seres marciténeos, me gustan los esquemas hipersónicos de las almas translucidas y me simpatizan las insanias misteriosas de los locos declarados y asumidos per se. Algo de caterva revirada guarda el pez anfibio que coloca sus huevos al alcance de los tiburones. La isla es lo más parecido a la soledad más acompañada de fantasmas que se conoce. Son indescifrables los jerogíficos dejados por un simio disléxico, son totalmente arítmicos e inescuchables los sonidos sordos de un mamífero parturiento y son tan enfermizos como la propia cólera los insoportables ronquidos del perro lastimado por la sarna. Somos almas errantes y vagabundas, somos luces intermitentes y enceguecedoras, somos menos de lo que éramos antes de pretender llegar más lejos que el sol.

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